Semana: La masacre de Nariño: ¿una venganza?
Sixta Tulia García, de 35 años, siempre sostuvo que el pasado 23 de mayo, ella y su esposo, Gonzalo Rodríguez, caminaban a las 8 de la mañana por una trocha del resguardo indígena Gran Rosario.
De pronto, aparecieron unos hombres con uniformes camuflados, chalecos negros, brazaletes amarillos y pañoletas negras que les cubrían la cara y sólo les dejaban ver los ojos.